La acidez es uno de los principales indicadores de calidad en el aceite de oliva. Según el Consejo Oleícola Internacional (IOC), un aceite extra virgen debe tener una acidez libre inferior al 0,8%. En Sol de las Pircas, nuestro aceite alcanza un nivel excepcional de solo 0,14%, resultado de un proceso cuidadoso y una materia prima fresca.
La acidez no se percibe directamente en el sabor, pero refleja el grado de conservación de los ácidos grasos y antioxidantes. Un aceite con baja acidez mantiene su pureza y aroma, y garantiza que las aceitunas fueron procesadas inmediatamente tras la cosecha.
El prensado en frío, que realizamos a menos de 27°C, es fundamental para conservar la integridad química del aceite. Estudios de la Universidad de Jaén y la FAO confirman que este método preserva mejor los polifenoles, compuestos responsables de los beneficios para la salud y la estabilidad del producto.
Por eso, cuando eliges Sol de las Pircas, eliges un aceite que no solo destaca por su sabor, sino también por su excelencia técnica y compromiso con la calidad.

