Nuestra historia comenzó en 2025, en el pequeño valle de Punitaqui, cuando decidimos transformar una tradición familiar en un proyecto sustentable. Con el tiempo, Sol de las Pircas se consolidó como una marca que une la pasión por el aceite de oliva con el respeto por la naturaleza.
El Valle del Limarí ofrece un microclima excepcional: días soleados, noches frescas y suelos ricos en minerales. Estas condiciones, reconocidas por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), permiten obtener aceites de baja acidez y gran estabilidad.
Desde nuestros primeros olivares, nos propusimos crear un producto que reflejara identidad local, calidad premium y compromiso ambiental. Hoy, gracias al uso de energía solar y procesos controlados, producimos 10.000 litros anuales de aceite extra virgen con acidez de 0,14%.
Cada botella cuenta una historia: la del sol que nos da energía, la tierra que nos alimenta y el trabajo familiar que nos impulsa. De Punitaqui al mundo, llevamos la esencia del valle en cada gota de aceite.

