En Sol de las Pircas, el sol no solo madura nuestras aceitunas: también impulsa la energía que da vida a cada botella. Ubicados en Punitaqui, en el corazón del Valle del Limarí, utilizamos energía proveniente de paneles solares para alimentar todo nuestro proceso productivo. Esto nos permite elaborar un aceite de oliva 100% sustentable, reduciendo
significativamente nuestra huella de carbono. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la producción agrícola sustentable es clave para enfrentar el cambio climático. En Sol de las Pircas, hemos asumido ese compromiso con responsabilidad, combinando tecnología limpia con la tradición olivarera familiar.
Nuestros paneles solares suministran la energía necesaria para el prensado en frío, embotellado y almacenamiento, garantizando un proceso continuo y eficiente. Este modelo no solo preserva los recursos naturales, sino que también mejora la calidad del aceite: el prensado en frío a menos de 27°C conserva los antioxidantes naturales, polifenoles y
vitaminas E y K, responsables de su aroma y sabor característico.
Cada botella de Sol de las Pircas refleja ese equilibrio entre innovación y naturaleza: un producto saludable, puro y respetuoso con el entorno. Porque creemos que el futuro del aceite de oliva se cultiva con sol, tierra y conciencia.

